Era el título de la primera entrada. Iba a escribir: ¡Me sigue un perro, Blogspot!, ¡me sigue un perro punto com!
Pero no. Por suerte, no tengo que escribir eso.
Hasta hace dos días me seguía un perro, es verdad.
Desde hacía varios días, casi una semana, o más. Por eso abrí el blog. Un perro emperrado. ¡Me orinó!
Hice todo lo que pude para que se fuera, mis perros no lo querían. Y se fue. Cuando se iba, me miró con el mayor amor que jamás me haya sido dado.
¿Qué escribir sin él?
Pero no. Por suerte, no tengo que escribir eso.
Hasta hace dos días me seguía un perro, es verdad.
Desde hacía varios días, casi una semana, o más. Por eso abrí el blog. Un perro emperrado. ¡Me orinó!
Hice todo lo que pude para que se fuera, mis perros no lo querían. Y se fue. Cuando se iba, me miró con el mayor amor que jamás me haya sido dado.
¿Qué escribir sin él?
0 comentarios: