Graciela Berta se duchaba tranquilamente cuando escuchó que el timbre sonaba con insistencia. Por la hora debía tratarse de algo importante, ya que ninguna pavada podía hacer que alguien se internara por las calles de su peligroso barrio a las tres de la madrugada. Soltó unas puteadas mientras cerraba la ducha y se envolvió las partes pudendas con una mínima toalla. Cruzó el living mojada y descalza. Preguntó quién era a través de la puerta cerrada. Solamente escuchó un zumbido. Volvió a preguntar, esta vez un poco asustada. Otra vez el zumbido como única respuesta. Fastidiada, abrió bruscamente la puerta con la intención de enfrentar al causante de las molestias. Fue ahí cuando un enjambre de luciérnagas se abalanzó sobre ella, electrocutándola.
De: "Breve catálogo de accidentes absurdos en la Argentina contemporánea", Sergio Fá, 199?
0 comentarios: