perro que no me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

(Miguel Hernández)

viernes 23 de mayo de 2008

¡Un psicoanalista o el amor aquí!

Un antídoto formulado con el mismísimo veneno. O el amor que me fuera prescripto.

"Esa esperanza última, pequeñísima, casi desvanecida, esa esperanza que, en realidad, ni existe, es, con todo eso, su única esperanza." (Franz Kafka, El Castillo.)