perro que no me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

(Miguel Hernández)

martes 10 de junio de 2008

El desvirgador

Creo que el título de este post es igual al de un cuento de Maslíah. Pero nada que ver, esto no es chancho como ese cuento de ese chancho lindo. Se refiere a una desvirgación virtual no sexual, lamento si decepciono.

Un señor que se hace llamar Renzi fue hallado por mí en un blog de Clarín de su autoría (Pensar en contra)

Fui a parar a esa comunidad de blogs para ver qué hay de interesante en narrativa (encontré varias cosas), y, para qué negarlo, para ver dónde están los lectores de blogs, a ver si me procuraba alguno para no andar hablando sola como una loca, aunque lo sea, para sostener un poco esto de que colgué a Me sigue un perro en el ciberéter.

En eso veo en los titulares recientes de dicho sitio varias notas sobre una boludez atómica que dijo el filósofo José Pablo Feinmann (el video está en un millón de lugares, revolucionó la blogosfera, pero, decorativamente, me gusta como queda también acá, ¡es que es un chiche!):



Ahí fui, primero a un blog de El Eternauta (La Baulera), que también cuelga el video, en un post entre cuyos comentarios el que más me gustó fue el de H Errante:

"no entendi: no hay pelotudo que no tenga un blog significa que todos los que tienen blogs son pelotudos? o que para ser pelotudo hay que tener un blog? o viceversa? Entonces todos los pelotudos que conozco que no tienen blog, será que no son pelotudos? Cuando fui al cafe de la esquina, la del gallego Paco, ahi me encontré con unos cuantos filósofos de la vida que nadie conoce, y que la tienen un poco más clara que don Feinmann; y por supuesto con un discurso a su nivel. Y entre puchos y partidos de futbol que suenan desde la radio del mostrador, dicen que si los blogueros no se identifican con los pelotudos, el comentario pasa sin pena y sin gloria; filosofía barata que le dicen."

Y después me fui al blog de este señor Renzi, que había tomado, entre otros, la posta del tema, y se estaba conversando allí sobre qué es ser escritor, Renzi afirmaba que los blogueros somos escritores, fundamentaba, los lectores comentaban, se saludaban...

No sé si venía al caso o no, pero reconocí allí uno de mis temas más arduos, y me despaché con la confesión de mi secreto, dirigiéndola al señor Renzi: Que nunca pude decirle a nadie que soy escritora porque no escribía, que si le parecía que podía seguir creyéndome que era escritora aun volviendo a llamarme a silencio, dado que había abierto un blog, ahora que está tan alcance de cualquier pelotudo, y era tan pelotuda que no tenía lectores, y no sé qué boludeces más le dije. Mi desvarío se calzaba después un ropaje de lógica proposicional.

Este hombre, don Renzi, no podía, claro, responder pregunta tan absurda, y, como era de esperar, se atuvo a la pura lógica en su respuesta, y además de exigirme la escritura para considerarme escritora (justo lo que me temía), me sumó la condición de que fuera leída (es ese comentario que parece que no tuviera nada que ver, que está en el post "Mis últimos hallazgos... (Parte II)").

Sin renunciar, claro, a mi pregunta, "Allí" donde no hay contradicción, acato el sentido común a veces. Eso me premió en este caso con un lector, porque Renzi vino a leerme a Me sigue un perro. Y quedamos en que él me había desvirgado como escritora. Me gustó, me sentí cuidada... ;-)

Don Renzi es, además, mi primer amigo en los blogs de Clarín. Ahí abrí un "Taller de narrativa colectiva", un juego - experimento que está por verse si funciona.

Entretanto, mis criaturas ya deben de andar por Gozález Catán, o en la Feria del Libro buscando algún tomo de autoayuda para tortugas abandonadas.